dimanche, avril 08, 2007

juguetes


Volemos a los años 80. Hagamos memoria... Frigopies, chándals de tactel, Diseño Pryca, rebobinar las cintas con un lápiz, cangrejeras en la playa, patines de plástico de colores y con ruedas... Bien, hasta aquí quería llegar. Juguetes de los 80. Aquello con lo que jugábamos los de mi generación.

Mientras hoy los Niños Diablo pasan las tardes con el polígrafo, la PSP y otras videoconsolas con nombres que me es imposible recordar y pronunciar, nuestra generación creció a base de clicks y pinipones.

Y no hemos salido tan mal parados, ¿no? Yo recuerdo la primera y última game boy que tuve. La estiré unos 5 años. Era gris, en blanco y negro y pesaba más que cualquier cámara de fotos digital de hoy en día. Y yo era feliz con mi game boy. Hoy en día, los niños juegan con una game boy (creo que ya ni siquiera se llama así) distinta cada año. Porque cada año, las empresas como Nintendo o Sony sacan una nueva que deja a la anterior obsoleta. Y porque las padres las compran, claro. También hay muchos niños que, tras la extorsión familiar de su Primera Comunión, se sacan una pasta y deciden hacerse un "regalito".


Y habla una persona que tuvo muchos, muchos juguetes. Lo cierto es que yo los cuidaba como un tesoro, y me duraban bastantes años. Aunque tenía de todo, también tenía mis juguetes favoritos. En esa época debía existir una persona que se dedicaba a buscar "nombres molones para juguetes", porque ahora ya no existen nombres como estos:

Pinipones
Si, los Pin y Pon. Sólo el nombre me cautivó. Tenía un cubo amarillo dónde guardaba los pinipones (en mí casa los llamábamos así) junto con sus accesorios. Cuando quería jugar con ellos abría el cubo y lo vaciaba en el suelo de mi habitación. Y entonces me ponía a montar el Pin y Pon Village. Me podía pasar horas jugando con ellos. Tan redonditos y adorables. Mi favorito era un pin y pon pequeñito, un bebé, al que yo llamaba Piniponito. Que recuerdos me trae ese nombre, piniponito...



Gusiluz
El juguete de los niños que teníamos miedo a la ocuridad. Llegaba la noche, te metías en la cama, mamá y papá te daban un beso y cerraban la puerta. Oías un ruido dentro del armario, estirabas la manta para cubrirte la cara... y allí estaba Gusiluz. No había más que apretarle fuerte para que te protegiera con su carita iluminada. Lo peor, cuando se quedaba sin pilas.

Barriguitas
Estas muñecas siempre estaban de buen humor y siempre me apetecía jugar con ellas. Todas las niñas tenían una por lo menos, por lo que las tardes con las barriguitas eran frecuentes. Lo mejor: su olor. Hoy en día hay cosas que me huelen a barriguitas. De hecho, crearon un nuevo aroma: el olor a barriguita.

Nenuco

Yo sólo tuve uno. Recuerdo que mis amigas tuvieron varios, pero a mí me daba como pena comprar uno nuevo y dejar al antiguo tirado como un limón exprimido. Le corté el pelo, pensando que le crecería, así que parecía un chico. También tenía un agujero en el brazo, porque le pinché cuando estuvo enferma. Era mi Nenuco.

La osita María
Me la trajeron los Reyes y hoy en día es el regalo que más me ha gustado. Recuerdo la emoción de encontrar a la osita María el día 5 de enero, debajo de una cama. Y es que ese año Los Reyes Magos estaban muy liados y por eso los pajes (figura que nunca entendí) dejaron algunos regalos el día antes. Y así el día 6 los Reyes sólo tendrían que venir a colocarlos y comerse el turrón. Yo me lo creí, como una niña que era. Y la verdad me daba igual, tenía a mi osita María. Un osito blanco con las orejas azules y la nariz rosa con trajes y vestidos. Adorable y blandita.

La cocinita Smoby
Esta me la trajeron el mismo año (fueron unos buenos reyes). Era de plástico, roja, blanca y azul con cuatro patas amarillas. Tardaba más en montarla que en "hacer la comida" para mis ositos y muñecas, pero me lo pasaba pipa con la cocinita de aquí para allá. Era tan guay que mi madre se negó a tirarla, y por ahí anda guardada.

Al tener un hermano también tuve la oportunidad de jugar con sus juguetes y muchos los recuerdo bien: El fuerte de los clicks, el Overcraft ballena, los GI Joes, el lego... Muchas veces jugábamos juntos. Mi hermano con los cliks y yo con los pinipones, los mezclábamos en el mismo pueblo creando un ambiente algo raro, ya que los cliks eran alargados y a su lado los pinipones parecían enanos cabezones. También recuerdo bien un osito panda que tenía mi hermano que se llamaba Blotín. Es el mejor nombre que nunca he oído para un osito de peluche. Aunque yo tenía muchos más ositos que mi hermano siempre me encantó Blotín y siempre quise que fuera mío. A mis osos les ponía nombres súper raros, que hoy en día ni siquiera entiendo. Algunos les llamaba por su lugar de procedencia (Ruso), otros por la persona que me lo había regalado (Zen-haida) y otros por el color (Verde). Ya veis que era muy original e imaginativa.

A veces me pregunto qué sería de mí si no hubiera crecido con estos juguetes...
O mejor aún: ¿Qué será de los niños diablo al no haber crecido con estos juguetes?

7 commentaires:

pepe a dit…

Pues los niños diablo tendrán el justo castigo a su opulencia jugueteril en forma de hipoteca a 50 años

Ixchel a dit…

Dicen que recordar es volver a vivir, y es muy cierto, mis favoritos eran el “lego” por mucho me gustaría de nuevo comprarlos.

Saludos.

AccentLess a dit…

Esta semana santa he tenido la oportunidad de estar con mi sobrino politico, y jugar a cosas que jugaba yo de pequeño, y lo cierto es que le han cautivado...

No creo que sea cuestion de los niños diablo, sino de los padres. A mi me enseñaron a jugar a las chapas, y otros juegos que requirieron que mi padre o primos o quien fuese INVIRTIESE un tiempo en mi educacion, ahora lo sencillo es GASTAR y DAR AL NIÑO UN JUGUETE que le entretenga para no invertir tiempo en el (es como un plug 'n play pero en version carne)

La cuestion es que este sobrino politico mio tendra unos 6 años, y lo flipo cuando le hice un campo de futbol con sus jugadores y empezamos a jugar con un garbanzo, los jugadores los hice a partir de tarjetas de visita de las que llevo en la cartera, no se si habeis jugado alguna vez a eso, se doblan por la mitad, y al apretar el vertice superior "chutan" el garbanzo, ademas me pasaba tardes enteras pintando las camisetas y preparando equipos y ligas...

Estuve toda la tarde con el niño pintorojeando camisetas del recreativo encima de mi apellido, pero eso que haciamos era ilusion, y el coste aproximado del juego fueron unos pocos centimos...

Son hechos lamentables de la sociedad que vivimos, ojala pueda dejar de estar fuera de casa de 6:30 a 19:30 para pagar la hipoteca cuando tenga un hijo, y enseñarle a construir tirahuevos o a jugar al blackjack

Mi mejor juguete... con diferencia EL MECCANO, eso si que ha sido una piedra angular en mi educacion

Anonyme a dit…

Blotín, ¡grande!... Muy bueno tu post, Echalotte. Yo era de chapas con camisetas de equipos (a la AccentLess), peonza (era BUENO a la peonza) y los cromos de la liga. Y aunque quede un poco gay, tenía algunos pinypon, posiblemente secuestrados de mi hermana. Siempre recordaré un He-Man (¿El hombre él?) y mis muñecos de pressing catch, que les presionabas en la espalda y saltaban o hacían un piquete de ojos... Estoy con el pervertido, los padres son unos gañanes y cada año le compran una Xbox nueva al chaval y así no...
-CK
p.d. Foto de la osita María. Ya.

Ohdiosa a dit…

yo tenía un monton de pin y pon, con la granja, el parque y la noria...eran geniales....

y tambien un gusiluz con el que dormía siempre

y barriguitas con la bañera esa que era super real, con el dormitorio y no se qué más

la cocinita smoby por supuesto, que acabamos llevandola al pueblo y allí desapareció

aayyy cuantos recuerdos!!

marta de esparta a dit…

ay... los pin y pon... se me ha saltado una lagrimita de la emoción :P

Polkium a dit…

¡Blotín! ¡Qué recuerdos! :_-] Me se saltan las lágrimas y todo. Todavía está en casa, probablemente sepultado por una capa de polvo. Pero eso va a cambiar (lo del polvo, no lo de que siga en casa). A ver si esta noche lo rescato de los ácaros y te envío una foto.

Qué de recuerdos me trae Blotín... como cuando se le rompió la cabeza y los Reyes (benditos sean, allá donde estén) le operaron, sacándole de paso el cascabel que tenía dentro. Aprovechando que este post es ya viejo y no lo va a leer mucha más gente voy a hacer una confesión que espero no salga de Internet: a Blotín se lo robé a mi prima Fernanda... o al menos eso es lo que yo recuerdo. Fue mi primer robo, el que más oculto he mantenido y del que más orgulloso y avergonzado (por eso de que fue a un familiar) me siento. Realmente mereció la pena.

Respecto al resto de juguetes de la infancia, yo también me acuerdo de Piniponito (¡qué recuerdos!), aunque mi gran favorito siempre fue el Lego. Recuerdo que tras montar lo que fuese según venía en las instrucciones, lo desmontaba todo y lo volvía a montar igual que en la foto de la parte de atrás (que no explicaba como era). Después lo desmontaba y me hacía mis cosas. ¡Qué tiempos! ¡¡Qué vuelvan, po favó!!